miércoles, 23 de diciembre de 2009

En verano, todo cae mucho peor.

Estoy desesperada, y tras correr unos metros desesperadamente me encuentro con quien menos quisiera, alguien a quien no tolero, a quien no buscaría ver, a quien no le confiaría mis secretos, a quien le daría una cachetada de las que hacen ruido en el perfil fotogénico cuando necesitase abrazo de contención. Otra vez, me encuentro, y estoy sola. Nadie más que yo, y mis tantos otros yo. Y este calor, calor de sesenta y cuatro grados centígrados a la sombra, lo sufro tanto como saber que vos también lo estas sintiendo. El mismo, pero totalmente diferente. A mi me apaga el sol, me consume, a vos te enciende, te potencia, te mueven tu pasión y su lujuria, ambas precisas, totalmente necesarias, recíprocas y bien merecidas, supongo. Aunque me ciegues con todos esos cuentos, aunque te agobie el pasar de los meses, aunque me hagas creer que todo es una farsa que no se acaba por comodidad, por "miedo a la soledad", yo se bien que es porque te falta valor, te falta arriesgarte un poco más, te falta sentirme algo más que media hora..

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