viernes, 11 de diciembre de 2009
Jueviernes
Dagh. Pantallazo al pasado, me crucé con uno de los fantasmas más lujuriosos del verano. Tan igual que siempre, pasaron unos cuantos meses y sin embargo, el simple hecho de toparnos en una esquina, me estremece hasta el más minúsculo hueso. Pensar que era tan increíblemente poderosa hace unos meses atrás, pero vos, vos no perdiste el estilo, el roce mágico. Milésimas de segundos, cruzamos tan sólo dos palabras y me ahogué en esa mirada tuya, tan intensa, que siempre provocó que me alejáse un poco más de eso que siempre me confié de ser. Eso, sólo eso bastó para que hayan pasado más de cuatro horas y siga pensando en lo mismo. Tenés mucho que ver en lo que soy ahora. Vos sos el increíblemente poderoso, sí que lo sos. Ese cigarrillo consumiéndose entre tus dedos, me recordó que no era lo único que lo hacia entre ellos y me remontó a esas noches calurosas en las que me enseñaste que el amor era algo más que solo holding hands. Pero hay algo que se te escapó, eso nunca fue amor, y yo lo entendía más claro que hoy.
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