Me encanta saber el poder de mi boca en tu cuerpo,
pero más me gusta ejercerlo.
Sentirte agitado en mí, ahogado en sexo, sofocado, hirviendo,
hasta el momento en que mi lengua te recorre.
La forma en la que latís por completo,
la punta de mi lengua sin detenerse.
Mi saliva en tu sexo me deja jugar todo lo que quiera,
te deja tenerme unas horas y marcarme en el tiempo,
en instantes,
en besos,
en calor,
en lisergia y en hoy.
Brindo por eso.
martes, 6 de junio de 2017
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