lunes, 5 de abril de 2010

Y la misma de siempre. Es lunes, me acabo de despertar y son las diez y media, pero de la noche. La pollera perdió las tablas, los cuadernillos están manchados con el betún de los zapatos recién lustrados, la camisa ya perdió un botón y me olvidé la buzo-campera andá a saber donde. No tengo ganas de estudiar. Tengo ganas de salir a fumar y disfrutar del frío, pero ya dejé de hacerlo justo cuando empezó el otoño.
Resta un año.

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