En un momento de lucidez, tuve una epifanía
blanco y negro, me abrazabas
blanco y negro, me besabas
y en tus manos yacía mi corazón en pedazos.
Me embarqué creyendome buen capitán,
me estrellé un mes después.
Una sirena del pasado me sacudió y lo comprendí:
Sin saberlo, me acercaba al amor
pero seguía sin recibirlo.
lunes, 10 de julio de 2017
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