una casa, un pasillo
una mujer Almodóvar y un vos
sentarme cerca tuyo, muy cerca
al punto de sentirte, de tocarte, de que me duelas, al borde del llanto y en el lumbral de los gritos, mordiéndome los labios para evitar hacerlo, con todas mis fuerzas, con todas tus fuerzas. Estiro mi cuello, me acomodo, y ese dolor una vez más, encima tuyo, respiro hondo, mis labios se sueltan
grito
instantáneamente despierto
esa casa no es más que un sueño
y vos no sos más que un sueño, que necesidades insatisfechas
que un maldito recuerdo de algo que prometía tanto y no tuvo ni sombra.
miércoles, 23 de junio de 2010
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