domingo, 10 de enero de 2010
Cafés y flores
Apoyo mi cabeza contra la pared, no queriendo despertar, a modo de reconciliación quizás, con la pared. Donde siempre termino golpeándome infinidad de veces, donde siempre empiezo, para llevar acabo la tarea cíclica de idear algo que siempre va a terminar contra la pared. O en el piso, desvaneciéndome y totalmente conciente de las estupideces que acabo de cometer. Arrepentida, si, algo de arrepentimiento hay. También hay culpa, por detestar los sentimientos. Los que tienen que ver con el amor. No me gusta lo que hago, pero no puedo dejar de hacerlo. Seguro es enero. Son sus lunas, me influencian tan negativamente, o será tu sombra? No lo se, no quisiera enterarme. Lluvia y no sos más que eso. Qué buena que soy arruinando relaciones! Redescubrí mi propósito de vida: Destrozar relaciones, y hacerlo bien, remover la tierra después para que no pueda crecer nada más. Eso soy y serlo me sale bárbaro. Otra cerveza en mano, está diez veces más fría que cualquier otra. Otro vaso se cae de la mesa y termina en mis zapatillas, y ahí estoy de nuevo. Sacando vidrios, cortándome las manos. Sangrando. Sí, aún sangro. De no haberlo visto, nunca lo hubiese creído. Después de tanto, por mis venas corre sangre. No creo que sea mía, ha de ser la de los pobres corazones de los que me alimento, seguro..
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

gracias... domingo y medio enfermo pero me salvaste un buen rato, aliada....
ResponderBorrar