martes, 24 de noviembre de 2009

detrás del muro de los lamentos

y nos quedamos ahí, mirándonos las caras, los ojos hinchados de tanto llanto, los labios rojos y ardidos, el latente dolor de cabeza marcándonos los segundos que pasaban, en el medio de la nada, en el piso, ahí estábamos, entre sollozos y bostezos, nos estudiamos las caras, observábamos cada detalle detenidamente, nos rozamos los labios con las yemas de los dedos, quemadas quizas, no nos extrañábamos y no nos sorprendería tal característica, nos recorrimos un par de veces, nos despedimos, nos olvidamos.

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